Sube corriendo por el andamio hasta lo alto de tu casa, allá donde se curva el horizonte y desde donde se divisa todo lo perdido. Entonces grita que amas, que bebiste el licor amargo de los que, aún fracasando, se empeñan en recordar qué debe ser vivir.
Grita y recuerda, que aún no ha anochecido y hay quien espera tu sonrisa clara ... abriendo todas las persianas.
Despierta, aún estás a tiempo de tener algo que contar cuando, ya de madrugada, la hoguera ilumine a los rostros que esperan impacientes quemarse con las brasas de tu historia, la savia última de la vida hecha recuerdo, palabra ahora cautiva de estos días de desastre, en los que todos duermen, mientras nieva y yo te busco en los tejados
1 comentario:
Una hermosa brizna de luz en tus palabras…
Gracias por tu visita, será un placer ir adentrándome si me lo permites entre tus letras y tu sentir…
Bsos ;-)
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